Os presentamos a Xabi, el último en incorporarse al equipo de Club del Café.
Ha llegado para trabajar de camarero y ya nos ha conquistado con su actitud, sus ganas y su pasión por la hostelería. Es responsable, educado y, además, tiene experiencia con el café.
Y como el café le apasiona tanto como a nosotros, se ha animado a compartir lo que sabe. A partir de ahora, el primer domingo de cada mes publicará un artículo en nuestro blog, con la idea de seguir aprendiendo juntos.
Hoy estrenamos esta nueva etapa con un tema que nos toca de cerca: el origen del café.

Terroir, terruño, pago, quinta…
Palabras que puedes encontrar en cualquier vino con renombre, pero en ningún café.
Podemos observar en un café del supermercado una escala de intensidad, mezcla o natural, arábica… pero no añada u origen.
Se suele malinterpretar la expresión “mezcla” con una combinación de diferentes procedencias, lo que llamamos “blend” para su diferenciación. A ojos de un lingüista son similares; e igual por eso en un lineal de supermercado usan esta palabra: “mezcla”.
Un café mezcla se basa en dos tipos de tostado, natural y torrefacto, mezclados en ese paquete. El torrefactado consta de mezclar café y azúcar a la hora del tueste, carbonizando este azúcar y dando un resultado amargo, y hasta cancerígeno, por lo que debemos evitarlo.
El blend por su parte, se interpreta como diferentes orígenes mezclados, por lo que ahí podemos hablar de terruños.
En el mundo del vino, hay Denominaciones de Origen, que otorgan cualidades únicas a cada remesa: un vino de la variedad Albariño, en las Rías Baixas, no es igual a la misma uva plantada en Cataluña. De la misma forma, una misma subespecie de café no otorga las mismas cualidades, prácticamente nunca.

Seguramente, quedándonos cortos, podemos hablar de 5 grandes influencias: Tierra, Clima, Paisaje, Vida y lo más importante, Trabajo.
Cada suelo aporta minerales distintos. Cada clima, con su pluviometría, temperatura e insolación, una expresión en el grano; a más altitud o proximidad, unas notas distintas, y, por ejemplo, un bananero, además de dar sombra, puede aportar ciertos aromas a su fruta.
Por último, no hay que olvidar el esfuerzo de cada caficultor, que hace posible degustar cada taza: largas jornadas y multitud de pasadas para recoger los frutos en su punto óptimo de maduración, y terminar con un café verde procesado en nuestro tostadero.
En otro artículo hablaremos de los procesos, pero hoy quiero poner ese énfasis en toda la parte de Agricultura.
Cada pequeña parcela, de cada comunidad, dentro de cada país, con su entorno, personas, idiosincrasia y métodos propios dan a ese grano un verdadero significado a la palabra origen y, a nosotros, orgullo de identificarnos con Café de Origen, más que, simplemente, “especialidad”.

La tradición se conserva en el día a día, de generación en generación, y de cafeto a cafeto.
Un barista es solo el final de una larga cadena, que procuramos mejorar día a día.
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